
Lo primero, enseña a tu cachorro a hacer sus necesidades...Los cachorros tienen una vejiga y un intestino pequeños y por lo tanto necesitarán “ir al baño” muy a menudo. A los cachorros se les debe sacar afuera a primera hora de la mañana, después de cada comida y siesta, en la noche y siempre que estén excitados o nerviosos.
5 pasos para un entrenamiento exitoso:
Alguna de las señales de que tu cachorro quiere hacer sus necesidades pueden ser que se ponga a oler, se mueva en círculo, se siente en la puerta, se ponga a oler la tierra, esté agitado, etc. Ahí lo debes llevar de inmediato afuera.
Tu cachorro no tiene ningún control de la vejiga por lo que necesitará un paseo después de comer, de beber, de dormir o de jugar. En la noche necesitará ir por lo menos cada tres horas.
El castigo no es la manera de abordar los “accidentes”, tu cachorro no entenderá y puede incluso encontrar “un lugar secreto” para relevarse cuando no lo estés vigilando o retrasar su progreso en el entrenamiento, es muy importante no castigarlo en el lugar donde se alimenta o duerme, ya que para el cachorro representa un lugar de protección.
Felicítalo y acarícialo cada vez que “lo haga bien”, es lo más efectivo.
A los cachorros se les debe tratar de la misma manera que a los niños: con paciencia, con una supervisión constante y con mucho tacto y amor.
Cada día es un día que un cachorro curioso aprende y es tu responsabilidad que aprenda un comportamiento apropiado.
Debes comenzar a entrenar a tu perrito tan pronto como le des la bienvenida en la casa, porque mientras más joven estará más impaciente de aprender, además todavía no ha tomado malos hábitos.
Tu nuevo mejor amigo quiere complacerte, por lo que es más eficaz alabar y recompensar su buen comportamiento que castigar un mal comportamiento. Este último se debe corregir de inmediato cuando sucede con un enérgico "NO".
Incluso un cachorro de ocho semanas puede aprender a sentarse antes de que consiga una recompensa o una comida. Tu perrito también puede comenzar a aprender a caminar con correa, viajar tranquilo en el auto, esperar antes de salir por la puerta y mantener las patas en el piso al saludar a las visitas.
La clave es una dirección amable, consistente y considerar el frágil espíritu de un cachorro.

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